Consumo de alcohol ¿vicio o enfermedad?

“Lleva quince días sin beber alcohol, se encuentra estupendamente ¿por qué lo toma otra vez?. No se da cuenta de cómo influye el consumo de alcohol en casa, con los niñ@s, conmigo, incluso en su trabajo. Yo creo que no le da la gana dejar de beber, que le gusta, que está enviciad@”.

“Es una persona maravillosa pero él/ella no lo cree, una día encontré botellas de alcohol escondidas y ¡el mundo se me cayó encima!”.

“Ya le han retirado el carnet de conducir, porque conducía bebid@ y sigue haciéndolo, yo creí que así aprendería y cambiaría”.

Estos son algunos relatos que comparten conmigo familiares de personas que sufren el trastorno por consumo de alcohol. La adicción al alcohol no es un vicio, no es un fallo que comete la persona y que puede deshacer con facilidad.

Es difícil establecer dónde está la línea que separa el uso, del abuso de alcohol. Y esto a su vez, dificulta el diagnóstico.

Estamos inmers@s en una sociedad en la que el alcohol forma parte de nuestras celebraciones y de nuestros malos momentos. De hecho, se consideran “raras” las personas a las que no les gusta el alcohol o al menos, yo sigo escuchándolo en el día a día.

“¿Una cervecita?”, esta pregunta se traduce en un tiempo de descanso, de relax, de compartir, o un premio por haber superado un día difícil. Es complicado no entrar aquí, ya que la sociedad nos somete a una gran presión.

Es cierto, que no todas las personas que usan el alcohol desarrollan el trastorno por consumo de alcohol y por ahí, surge la confusión entre vicio o enfermedad.

Si usted detecta esta dificultad con amig@s y/o familiares, no dude en pedir ayuda, estamos hablando de una enfermedad que conlleva consecuencias a niveles físicos, psíquicos y sociales.

Y si es usted, quien padece el trastorno por consumo de alcohol, aproveche ese momento en el que piensa dejarlo para pedir ayuda.

Si la persona afectada no quiere o aún no está preparad@ para rehabilitarse, acuda usted. Las personas formamos parte de un sistema y cualquier movimiento que haga algún miembro de la familia afecta al resto. Si usted cambia, el sistema cambia (aunque eso no quiera decir que el cambio le guste) pero al menos, usted estará cuidándose.

Según mi experiencia de veinte años trabajando con adicciones, una persona se rehabilita, cuando se siente motivada y encuentra los recursos que necesita para ello.

No es fácil dar el paso y reconocer que se padece un trastorno por consumo de alcohol, sin embargo cuando eso ocurre, la persona aprende a prevenir recaídas y a resolver conflictos de forma más saludable. Se da cuenta, de que puede expresar sus pensamientos y sus emociones sin dañarse a sí mism@ y a los demás. Comprueba, que existen distintos tipos de vinculaciones con l@s otr@s. En definitiva, aprende a quererse y a valorarse.

Nadie puede obligar a nadie a cambiar, pero sí podemos cambiar para nosotr@s mism@s.

Existen Centros de Tratamiento Ambulatorio, Asociaciones de Alcohólic@s Rehabilitad@s y Centros Residenciales públicos y privados, la mayoría cuentan con equipos interdisciplinares (médic@s, psicólog@, trabajador@s sociales) que están dispuestos a trabajar con y para usted.

  1. ¡Feliz Día Mundial Sin Alcohol y que este sea el primero de muchos!!!

www.lolagaleote.com

 

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